Prematuridad

Gracias a los progresos de la medicina y de la reanimación neonatal en particular, los niños prematuros tienen cada vez más posibilidades de ser mantenidos con vida.

Debido al nacimiento prematuro se produce la mayoría de las veces un déficit de surfactante, esto origina un distrés respiratorio. La Enfermedad de las Membranas Hialinas (EMH) es la expresión anatomopatológica y la Displasia Broncopulmonar (DBP), una consecuencia de su evolución.

La ventilación mecánica constituye el principal tratamiento del síndrome de distrés respiratorio, y a pesar de los avances en lo equipos de ventilación, sus secuelas pueden llegar a ser graves. Aunque también cabe señalar que gracias a los corticoides prenatales, la administración precoz de surfactante y la VMNI (ventilación mecánica no invasiva) ha reducido la incidencia de la DBP “clásica”. Simultáneamente se ha observado la aparición de una “nueva” DBP, que a priori dejaría secuelas “menos graves”.

A pesar de todo esto, la DBP será la base para la hipersecreción y el broncoespasmo.

La evolución a largo plazo de la DBP no se conoce del todo, pero lo que sí sabemos es que son niños que presentan secuelas respiratorias: infecciones recidivantes de las vías respiratorias superiores o bronquiales, bronquiolitis…Así como otros signos clínicos persistentes: taquipnea, acumulación de secreciones, sibilancias, deformidades torácias e hiperreactividad bronquial.

Los niños afectados de un Displasia Broncopulmonar deben beneficiarse de una Fisioterapia de limpieza bronquial continuada, que pueda evitar complicaciones mayores en su función pulmonar.